Wednesday, 15 November 2006

la casa en la montaña

No se trata de un sueño que haya tenido en diferentes ocasiones a lo largo de mi vida; es más bien una imagen que surge en mi mente de manera recurrente cuando, ya en la cama acomodado para dormir, me relajo hasta quedar dormido.

Cada vez que pienso en ello lo que recupero es el poco diáfano recuerdo de lo que fuera un sueño, aunque no lo sea.

En la imagen aparezco yo como un hombre ya en los cincuenta. Tengo una poblada y encanecida barba y el cabello está algo alborotado pero bien cortado. Estoy en una casa grande aislada del pueblo y sobre una colina que forma parte del terreno elevado previo a la alta montaña, que se hiergue tras de la casa. La casa está en el linde del bosque de abetos y el frente se abre al valle al fondo del cual se adivina el pueblo.

La casa es la típica construcción alpina. Con dos plantas no muy altas y culminada en un tejado a varias aguas del que destaca una robusta chimenea compuesta por gruesos sillares de piedra la parte más baja de los muros es una pesada formación de sillares de piedra de color gris claro formando un pequeño talud, como si la construcción estuviese prevista para sostener más pisos de los que ya tiene.

Las ventanas son pocas y pequeñas y sobre el talud de gruesos sillares de piedra los muros están encalados en un color terroso y articulados por la viguería de madera.

Las imágenes que aparecen más detalladas son, sin embargo, las del interior. Tras la puerta principal se abre un pequeño recibidor cuadrado con un ligero banco corrido a la izquierda y un grueso perchero. Tras dejar ahí las botas y la ropa de abrigo más gruesa se puede pasar a través de una puerta también sólida a un corredor que resulta estar colgado sobre la pared derecha abriéndose a la izquierda y por sorpresa una amplia sala cuyo piso está por debajo del nivel del suelo en el exterior.

Esta sala es la biblioteca. Ocupa toda la parte izquierda de la casa y tiene una altura casi equivalente a dos plantas, o planta y media. Con el suelo de por debajo del nivel exterior la biblioteca resulta una especie de bunker cuyas paredes están cubiertas por sólidos estantes en los que los volúmenes se organizan apretadamente. En lo que sería la planta baja de la casa, a la altura del corredor por donde entramos, hay vanos que iluminan la biblioteca.

El corredor colgante, que avanza recto hacia el fondo de la casona, termina con una amplia escalera que desciente hacia la biblioteca. Esta escalera tiene un primer rellano que permite el acceso a un corredor de madera por el que se puede rodear toda la biblioteca hasta el punto de partida y que supone la división entre un primer y segundo pisos de la línea de estantes. La escalera nos deja sobre el piso formado por listones de madera de la sala tras haber quebrado su dirección en el pequeño rellano.

La biblioteca tiene una gran chimenea en la pared de fondo de la casa, aquélla en la que se sitúa la amplia escalera de bajada. Las otras tres paredes de la biblioteca están cubiertas de estantes cargados de libros y con puntos de luz regulares. La única excepción es el lado por donde se desarrolla el corredor de acceso desde el exterior; techada por el corredor y justo donde desemboca la escalera de descenso se abre una puerta corredera de dos hojas que da acceso a una pequeña sala previa al garaje.

El acceso al garaje desde el exterior está a la derecha de la puerta principal; la rampa desciende atacando la casa desde su diagonal, ganando así espacio suficiente para hasta dos coches aunque en mi ensoñación únicamente dispongo de una camioneta, un todoterreno con el que regularmente voy al pueblo para comprar provisiones.

Amén de un pequeño aseo la habitación previa al garaje nos abre, a través de un vano ancho, a una escalera que asciende al primer piso con un rellano que sirve de encruzijada. La misma escalera principal sube hacia las habitaciones del primer piso de la planta, ya abuardilladas, pero el rellano se abre a ambos lados: por su izquierda al corredor colgado que venía desde la entrada justo en su final, donde se desciende hacia la biblioteca; por su derecha se accede a la cocina. Una pequeña ventana cuadrada horada el ancho muro que da al exterior y proporciona luz natural al rellano.

La cocina es amplia y de planta cuadrada. A diferencia del resto de la casa, el suelo es de piedra. La cocina ocupa el cuadrante trasero del lado derecho de la casa, vista de frente; por su parte frontal la cocina da acceso al comedor, justo encima del garaje.

En la planta superior se encuentran los dormitorios y el cuarto de baño principal. La habitación que yo ocupo está situada sobre la cocina y cuenta con el cuarto de baño incorporado; enfrente de ella hay una habitación gemela pero sin cuarto de baño.

Vivo con un perro pastor alemán grande y bastante manso por lo acomodado a una vida tranquila. Fumo pipa y me gusta pasar la mayor parte del día en la biblioteca, sentado enfrente de la chimenea donde he dispuesto un sofá y una butaca grande y cómoda para mi lectura. Cuento con una mesita pequeña entre el sofá y la butaca, justamente donde tengo la lámpara principal que me proporciona luz para la lectura. El perro suele dormitar entre el fuego y la butaca cuando estoy leyendo y las horas pasan con cierta pereza ajena al exterior.

Detrás del área de lectura se abre el resto de la biblioteca; en el centro hay una mesa rectangular y grande, también con su lámpara y aprovechando el haz de luz que entra desde las ventanas situadas en la parte alta. La mesa tiene algunos libros que quizás estoy consultando y papeles.

Paso la mayor parte de mi tiempo en la biblioteca. Trabajo. Estudio. Estoy solo en compañía del animal. Salgo de la biblioteca únicamente para ir al aseo previo al garaje. Dedico poco tiempo a cocinar aunque me gusta dedicar algunas horas a preparar una cena algo más elaborada. Cosas sencillas pero nutritivas y sabrosas. Por esto me gusta tener una cocina bien surtida de útiles para cocinar. Tiene una mesa amplia dos de cuyos lados tienen un banco corrido aprovechando el recodo que queda detrás de la puerta de entrada desde la escalera principal, a su derecha. Por las dos paredes restantes se desarrolla la encimera, cocina, nevera y pila, todo bien iluminado por las ventanas pequeñas y sucesivas que dan a la parte trasera y lateral derecha de la casa. Dispongo de un pequeño comedor detrás de la cocina pero no suelo usarlo. La cocina también dispone de una puerta de salida al exterior y un pequeño hogar con su propia chimenea subiendo por la pared lateral de la casa y caldeando el dormitorio que hay encima.

En general, la decoración de la casa es escasa. Me gusta la simplicidad, la austeridad de los muros encalados, de la piedra viva. En cualquier caso, mi imaginación siempre gira en torno a lo que hago en la biblioteca; la escena es más vívida cuando imagino una tormenta de nieves azotando el exterior. El silbido del viento, el golpeo de la nieve o la lluvia contra las paredes y el tejado refuerzan más mi sensación de recogimiento.

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